Las Aves, con su ‘cédula de ciudadanía’

Las Aves, con su ‘cédula de ciudadanía’

Las Aves, con su ‘cédula de ciudadanía’

24 septiembre, 2020

Las aves que viven en el Bioparque La Reserva nunca podrán ser ejemplares anónimos, extraños, que nadie pueda identificar.  Y no es que hayan sido bautizadas con nombres clásicos o apodos como ‘Pacho’, ‘Roberto’ o ‘Cindy’.

De cada una de ellas se conoce una identidad, se sabe su origen, su procedencia y su estado, a partir de una técnica conocida como anillamiento, con más de 100 años de tradición y que históricamente se ha aplicado principalmente en estos seres alados.

El sistema, aunque riguroso, puede resumirse sin complicaciones. A cada ave se le instala, en una de sus patas, un anillo, que lleva inscrito un número único que la reconoce entre las demás. Además, incluye los datos del sitio donde reside, es decir, de la entidad anilladora. Ese número, que de alguna manera actúa como una ‘cédula de ciudadanía’, es a su vez inscrito en una base de datos en la que se puede revisar, en cada caso, las características de la especie, de dónde llegó, las condiciones en las que fue recibida y algunos datos físicos. Así mismo, el sexo y la edad, por lo que se podrían comparar eventualmente los resultados obtenidos en machos y hembras, o entre distintas edades.

En el Bioparque La Reserva este mecanismo de identidad resulta trascendental, porque como todos los animales que conservamos han sido víctimas del tráfico ilegal, con este se describen las condiciones físicas en las que las aves llegaron hasta nuestra sede y cómo han sido recuperadas y rehabilitadas; de alguna manera, muestra paso a paso la ruta de su reivindicación.

El anillamiento ha sido trascendental para conocer experiencias internacionales extraordinarias. Por ejemplo, un pájaro conocido como charrán ártico, anillado en 1982 en las Islas Farne (Gran Bretaña) cuando todavía no era capaz de volar, fue recuperado en Melbourne (Australia) en octubre de 1982, luego de un viaje de más de 22.000 kilómetros (14,000 millas) realizado en tan solo tres meses.

Hasta hoy, el Bioparque La Reserva ha anillado 70 especies diferentes de aves, sin que nuestro interés principal sea monitorear vuelos maratónicos o recorridos impactantes como ese.  Por el contrario, queremos estar seguros de la biología de cada una de nuestras especies, verlas crecer en cautiverio y conseguir información definitiva para seguir adelante y perfeccionando su conservación.

 

Fundación Bioparque la reserva

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